Mundo roto = Gente rota

 El planeta tierra, es un lugar más que hermoso, sin duda Dios lo diseño con excelencia para que en el, viviéramos y disfrutáramos de sus maravillas. Cada día y cada sol, cada atardecer que nuestros ojos pueden apreciar es un destello de un sinfín de colores que adornan nuestras vidas.

Sin embargo, este lugar donde vivimos, donde somos polvo, donde habitamos en la carne de nuestro cuerpo, es lo que hace unos años empecé a llamar el "Mundo roto", se rompió cuando el pecado entro al mundo a través de la desobediencia,  a través de lo que también ahora identifico como "la gente rota". 


Él mundo roto es él lugar donde las personas rotas vivimos, ahí también  morimos, es él lugar donde pecamos, mentimos, engañamos, nos vanagloriamos, peleamos, deseamos lo que no nos pertenece, chismeamos, y golpeamos a otras personas tan rotas como nosotros.

En este cuerpo no somos mas que un producto dañado y no garantizado por Él creador, ya que rompimos él sello de garantía al querer desafiar al creador.  Eso es la humanidad, eso es él mundo, un lugar de corrupción donde todo llegará a su fin, y eso nadie lo puede cambiar.  Sin embargo, no todo es tan malo como puede sonar, realmente este es él principio de lo que somos, quiero decir, una vez que se de donde vengo, puedo encontrar la esperanza eterna que cambia nuestro destino y que ha hecho de esta vida rota: una vida nueva en Cristo Jesús.

Cuando te dije que nadie lo puede cambiar, saque de esa categoría a Jesús, ya que Él no es alguien ni nadie en realidad.  Él es TODO, absolutamente toooooooooooodo.  Él es el principio y él fin, él alfa y él omega, él Admirable y Consejero, Él Principe de Paz, Él es todo esto y más, es tanto más que es abrumador, y aún así cuando nos llama a ser parte de Él nos llama a ser sus hermanos, a ser su familia, a ser sus coherederos y ser ahora en Él, su cuerpo.  

Estamos rotos en un mundo roto, y es lo más hermoso que he descubierto,  reconocer estar roto no es malo, es llegar a entender que necesito ser reparado, cambiado y transformado, me es necesario pasar por la manos del alfarero y ser hecho una nueva vasija.  Estar roto es entender que en mi y por mi realmente nada soy ni nada puedo sino sólo a través de Cristo Jesús puedo ser nuevo en Él.

Diana


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